VELVET BUZZSAW⭐️

VELVET BUZZSAW (Dan Gilroy, 2019)  ⭐️

Lo+: Sus intenciones.
Lo-: La dirección de Gilroy, más que deleznable.   

Dan Gilroy dirigió y firmó el libreto, en 2014, de Nightcrawler, una opera prima -por la que recibió la nominación al Oscar al mejor guión original, de ahí es nada- que, si bien no era perfecta, sí resultaba más que interesante como aproximación a los rincones más grises de la obsesión y la locura, así como de crónica oscura del periodismo de investigación.  

Cinco años después, valiéndose del mismo equipo, traslada idéntico interés por el descubrimiento de la irracionalidad y la ansiedad al mundo del arte, infiltrándose en los tejemanejes del backstage de toda galería y tratante, y el resultado no podría erigirse más sorprendentemente decepcionante.  

Empecinado en atacar la materia desde una perspectiva más surrealista y rocambolesca -y también innecesaria, visto lo visto- de la que usara en su anterior aproximación, la obra no es solamente un sin sentido lleno de metáforas intrascendentes y en declive de principio a fin, sino que aporta de poco a poquísimo al género hasta el punto que resulta un desastre absoluto tanto a nivel narrativo como a nivel formal.
La dirección, errática y sin sentido, parece confabularse a tientas con un apartado técnico digno de un telefilme con ínfulas de grandeza, trasladando la ya de por sí caótica narración con una torpeza digna de Razzie. Ni siquiera un final cargado de pilas es suficiente para dorar una píldora que, de tan gustarse a sí misma, no hace más que tornarse soporífera por momentos.
Contribuye a ello un reparto que roza lo nefasto, encabezado por un histriónico y fuera de lugar Jake Gyllenhaal que, extrañamente -o no tanto, dado el material de trabajo-, no es capaz de aportar ningún tipo de verosimilitud a un personaje plano y llamativo a más no poder.

 

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: