NOSOTROS -US- ⭐️⭐️⭐️⭐️➕

NOSOTROS -US- (Jordan Peele, 2019)  ⭐️⭐️⭐️⭐️➕

Lo+: La locura del conjunto y que, puestos a analizarla, tenga todo el sentido del mundo.  

Lo-: Que la gente se quede en sus capas más externas.   

Jordan Peele estrenará en breves el remake televisivo del clásico de la ciencia ficción y el terror, “La dimensión desconocida” -producto al que, por supuesto, estaremos muy atentos, atentísimos-. No es de extrañar, pues, que su nueva obra, no solamente en el aspecto más formal, sino a nivel de historia, concepto y profundidad, como ya ocurriera con su premiado debut tras las cámaras (Get Out, 2017), beba mucho de aquella. De su idea en general y de algún episodio en concreto. Lo que está claro es que Peele ha sabido conjurar el género de terror -y humor, valga decirlo- con una visión que, si no inédita, sí se está tornando única por su complejidad y por esconder capas y capas de significado, algunos más escondidos que otros.  

Serán muchos los que aseguren que el director, guionista y productor -y comediante, recuérdenlo- ha aprovechado aquí el tirón de su opera prima para asegurar un éxito en taquilla valiéndose de los mismos elementos que triunfaran en su predecesora: el mensaje subliminal, la crítica americana, el humor negro, las situaciones que de rocambolescas se tornan absurdas y el terror gore.  

 

Sí, todos estos elementos pueden encontrarse presentes en “Us”, pero no nos dejemos engañar por las apariencias. Ahora la fábula, la verdadera historia detrás del esplendoroso mosaico a modo de horror story en clave de home invasion, no está tan clara ni salta a la vista de una manera tan abrupta como en esa salvaje y sorprendente revisión del clásico “Adivina quién viene a cenar” (Stanley Kramer, 1967), pero sí sabe dotarla de un mayor calado emocional y una profundidad que, de tan extremas, se vuelven inauditas.  

Ya no hablamos de racismo, comunidades excluídas y alienación social; o no solamente, al menos. El concepto que aborda la nueva película va mucho más allá y viene a arremeter contra las más intrínsecas raíces sobre las que se sustenta, ya no sólo Estados Unidos, sino la llamada sociedad del bienestar. En este sentido, el giro final no implica únicamente una sorpresa en la trama, sino que dota de perfecto sentido al conjunto y aporta una sensación de plenitud y veracidad que no pueden sino tornarse brutales. Las mentiras que nos decimos a nosotros mismos, la capacidad del hombre para dar la espalda a cuanto le rodea y la necesidad de que existan diferentes clases sociales, esto es lo que está en la mesa, y el juego no podría ser mejor ni más brutal. 

 

Todo esto envuelto en en papel de regalo que es pura porcelana fina. Desde la magistral sutileza para rodar la violencia, pasando por un excepcional pulso a la hora de dirigir escenas de tensión, hasta las maravillosas interpretaciones de un reparto en estado de gracia, capitaneado por una Lupita Nyong’o para la que faltan calificativos en nuestro vocabulario. Ella sola sería capaz de sustentar el peso de toda la obra -y, en el fondo, ¿no es así?- y lo que le echaran encima.  

 

En definitiva, una obra cumbre para entender, no sólo el cine de terror, sino el cine social y el cine en general actual, concebida para dejarse arrollar y derrumbarse ante el potente mensaje que destila, de una forma sutilísima, rodeada de un ambiente que es todo lo contrario, directo, hostil y machacante. Que no se nos olvide: “Somos americanos”.

 


VER EN: HORROR SPOILERS

 

 

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